Con 3 ingredientes y un palillo. 18/70 homenajea a la Gilda.

Es muy nuestro eso de que, si hay que hacer, se hace. Por eso, en algún momento, alguien creyó que se podía hacer una cerveza distinta, como nos gusta aquí, lager pero con más cuerpo y fácil de beber. Y se pusieron a hacerla.

Y a los primeros a los que gustó fue a los que estaban detrás de las barras, que de esto saben un poco. Y la siguieron pidiendo… hasta le dieron el nombre, pidiéndola con la identificación que venía en los barriles… “Mándame seis de dieciocho setenta… la buena”.

Y así se quedó. Hasta convertirse en signo de identidad.

Un recorrido muy parecido a la que ocurrió en los años 40 cuando en uno de esos bares de toda la vida, a un señor se le ocurrió coger una aceituna, una anchoa y unas piparras… y ensartarlas en un palillo.

Faltaba un nombre con gancho, y qué mejor que el de la actriz de moda de aquél momento, “verde, salada y un poco picante”.

Y así nació “la Gilda”, el pintxo más universal de las barras vascas.
A ver si va a ser eso, lo de coger tres cositas, buenas, eso sí, y juntarlas, que no fusionarlas, ni esferificarlas, ni deconstruirlas. Sin chorradas.

Y hoy, las dos historias se entrecruzan, como no podía ser otra manera.
Porque 18/70 homenajea a las barras vascas a través de su pintxo estrella.
Y lo hacemos a lo grande, con una edición limitada de 12.000 botellas.

Todo muy kilómetro 0, que eso también es muy importante, elaborada por un productor local con ingredientes locales con el sello Basque Beer que avala nuestra decidida apuesta por la sostenibilidad nuestro compromiso, con la sociedad, con la gente, con la economía local, con sus productos.

Si es que no haya nada como creer en lo que uno hace.